
From AI integration to cross-platform fluency—discover the must-have technical and soft skills for today’s most in-demand dev roles.

by Edu Renoviq

Muñoz y Mendoza.
Seguramente recordaras la entrañable película de Pixar, Monsters, Inc., donde aparece el personaje de Randall Boggs como el leal compañero de trabajo de Sulley, el mejor asustador de Monstrópolis. Sin embargo, bajo esa apariencia inofensiva se esconde una ambición desmedida y una sed de poder que lo llevan a tramar una compleja conspiración.
¿Te suena conocido dentro de tú ámbito laboral? ¿Te ha pasado? ¿Conoces a un colaborador Randall Bogss en tu organización? Pues bien, adentrémonos al tema.
Este personaje es el arquetipo perfecto del camaleón corporativo; es decir, en términos comunicacionales suele ser aquel individuo – llamémosle colaborador – que se adapta a su entorno con facilidad, mimetizándose con los demás para lograr sus objetivos; y aun que puede ser una ventaja competitiva y hasta cierto punto positiva, si se carece de un autoconocimiento y autocontrol de las conductas y acciones lingüísticas mal empleadas puede generar resultados devastadores.
Al principio, se presenta como un subordinado leal y eficiente, ganándose la confianza de sus superiores y compañeros. Sin embargo, esta fachada amable oculta una naturaleza manipuladora y calculadora; ya que, su personaje encarna temas de competencia desleal y la falta de ética, lo que ofrece una crítica a ciertos comportamientos en el ámbito profesional.
Sin lugar a dudas dentro del colectivo social es aquel colaborador “barbero” (a) que le encanta traer regalitos, comprar pastelito, llevar el cafecito y elogiar a los líderes de la organización con el objetivo de escalar de posición de manera más rápida en comparación con sus compañeros; pero que en ocasiones deja mucho que desear en su desempeño laboral; aun que cumple las expectativas superficiales de sus jefes ganándose la posición del colaborador consentido; justificando de pronto todas sus conductas y volviendo permisibles otras, no así, para el resto del equipo.
Sin embargo, es una tarea primordial la que tienen en sus manos estos “líderes organizacionales” pues no se dan cuenta que lejos de fomentar una unión dentro del equipo terminan por separarlo, generando un clima laboral no sano, poca participación de otros colaboradores, estrés laboral, desconfianza, perdida de interés y apatía por las actividades que corresponden a su función dentro de la organización, por la visible falta de oportunidades de manera equitativa.
Este tipo de colaboradores se caracterizan por ser maestros del engaño saben perfectamente cómo halagar, cómo culpar a otros y cómo generar discordia entre sus compañeros. Su capacidad para cambiar de opinión y de actitud según la situación le permite adaptarse a cualquier escenario y salir siempre beneficiado.
Detrás de su apariencia inofensiva se esconde una ambición desmedida que lo lleva a traicionar a sus amigos y compañeros. Randall está dispuesto a hacer cualquier cosa para alcanzar el éxito, incluso si eso significa poner en peligro a los demás.
Tenemos entonces un claro ejemplo de cómo la competencia puede volverse tóxica. En su búsqueda por ser el mejor asustador, este personaje utiliza tácticas engañosas y poco éticas, como el camuflaje, para superar a sus colegas, colocándose una máscara de amistad para con todos y siempre en busca de querer ser el centro de atención y además hacerlo saber a los otros colegas.
Lo que a la larga puede resultar en un individualismo extremo; debido a la perdida de compañerismo resultados de su actitud centrada en “yo”, que será perjudicial en un entorno laboral y aun que puede verse como innovador en su enfoque y representar gran brillo como energía, su creatividad se utiliza para fines egoístas y destructivos. De no atenderse la organización puede verse afectada a gran impacto ocasionando la fuga real de talento humano.
Ya en contexto de cultura organizacional; la actitud de estos colaboradores camaleónicos crea un ambiente hostil que contrasta con la cultura más positiva promovida por otros personajes. Esto ilustra cómo un solo individuo puede influir en la dinámica de un equipo y en la cultura de una organización, resaltando la necesidad de líderes que fomenten un ambiente de trabajo saludable y colaborativo.
Pero… ¿Y cómo lograrlo?
El personaje de Randall Boggs, nos ofrece una valiosa lección sobre los peligros de la ambición desmedida y la importancia de la ética en el mundo laboral. Su historia nos muestra cómo una persona aparentemente inofensiva puede convertirse en un verdadero peligro para una organización si no se mantiene bajo control.
Para ello hay que enfatizar en tres puntos fundamentales a trabajar con este tipo de colaboradores dentro de una empresa u organización a manera de concientización sobre sus conductas y actitudes:
Otro de los puntos fundamentales y cimientos claros es mantener siempre abiertos los canales de comunicación con los colaboradores, escucharlos, observar actitudes y conductas; buscar la forma de resolver las crisis o conflictos y no permitir se crezcan o se generen más rumores comunicativos entre otros compañeros, buscar que esta comunicación sea amigable, confiable, que se brinde un apoyo real y se implementen más capacitaciones, talleres y conferencias entorno al trabajo en equipo.
Ya que, como lo vemos manifestado en el film Randall Boggs es mucho más que un simple villano de dibujos animados. Su personaje nos invita a reflexionar sobre la complejidad de las relaciones humanas en el ámbito laboral y sobre los peligros de la ambición desmedida. Al comprender las motivaciones y las tácticas de Randall, podemos aprender a identificar a los camaleones corporativos en nuestro entorno y a protegernos de sus manipulaciones. ¿Tu que opinas?